- Hella. Así como infierno en inglés pero con “a” al final. Así como infierno en femenino…- Le dije al carnicero platicador del supermercado(1), donde compré algo de queso para lonchar en casa, cuando me preguntaba por los grupos de música de mi gusto. Esto ocurrió hace varios meses, aún no sabía que Hella vendría a San Diego.

Al saber el chisme calientito, Gordo(2) y Dany(3) se lanzaron por todos los boletos, bueno, no todos, pero al menos compraron los suficientes para ir toda la bola de compas que degustamos ese tipo de música endiablada de este siglo. Ya con boleto en cartera nos dejamos llevar por la espera y ésta, quedó en víspera al llegar la fecha exacta.
Listos partimos hacia el lugar rojo con llamas de metal en las paredes. Llegamos tarde a la masacre del año 68 y temprano a la caída del muro de Berlín, pero fuimos exactos al concierto de Hella. Un poco de línea en la garita. Varias preguntas del migra en el cruce fronterizo. Y de repente, Casbah. ¡Oh cielos! arderá como infierno.

... y antes de quemarnos vivos vamos por los cafés(4) a la tienda de la gasera.

El Dany esperaba afuera ansioso. Nos unimos a él.
En fin o más bien, en principio, adquirimos los CDs que nos atraían y por supuesto la camiseta que no podía faltar.
Ahí estaba el baterista del infierno, ese que parece lumpen, con un zapato de uno y otro de otro, flaco, pelo medio largo y su escasa ropa era incombinable. Al cabo de un instante que comenzaba hacer calor... apareció ese ser extraño que toca la guitarra como el diablo. Frente ancha, mirada profunda y oscura como su cabello y barba larga. Ambos humildes. Como buenos sabios, como buenos matemáticos, como buenos locos, como buenos músicos. Sigilosos.

De repente, mucha gente, mucho balbuceo, mucho ruido. Un tipo en el escenario con arma en mano jala el gatillo y sale un disparo sónico.

 

 

 

 

 

 

Una rola sólo, otra acompañado del baterista más loco de la tierra. El de la banda que tocaría al final. Bueno. Bueno...

Luego The Advantage, esta banda tocaba puras melodías de video juegos. No soy una fanática de este tipo de métodos de distracción pero se escuchaba al público decirlo, por eso lo digo. El Ray(5) compró el disco, le gustó, nos gustó. Espero que me lo grabe pronto. Gracias piratería, sin ti, no fuera lo que soy. O más bien; no seríamos. Y que suene a manada.
 

Antes que nos diera el olor a azufre fuimos a oler el interior del carro, Stef(6), Ray, Dany, Gordo y yo(7). Fue un momento de paz, pues teníamos que disfrutar “antes” algo natural para pasar al terrero contrario. Con poco tuvimos. Salimos y el humo con nosotros, los transeúntes que se percataron voltearon y sonrieron. No sé por qué...

 
Aprovechaste la barra, la cerveza en la cabeza, residuos de otras cosas y la cámara en la mano para pedir que te retrataran con el sabio-loco. Flash... la verdad se congelaba en la pantalla.
Acomodo de cuerpos y espacios en el tiempo... muy buen lugar, ya no me muevo de aquí. Lo mismo pensaste tú que no te moviste y me pasabas el trago sobre un tipo que permanecía entre los dos.
Dany acomoda el brazo con su arma en mano, pues se propuso grabar el concierto. Luego... ya nada fue igual...
Tocaron y tocaron como sólo ellos saben... y esto no es una metáfora, es literal... Mi estado se alteró, la emoción llegó con el calor, las almas en pena se movían como sombras. No hay mucho que bailar, mas el cuerpo se sacude sin querer. Una, otra, otra, otra. Los diablos del escenario sudaban, mojaban el espacio.
La batería era un esperpento, el bombo profundo sin colchón, la tarola chueca, de los toms no me acuerdo pero los platillos... ¿Sabes lo que es un “chicharrón”(8)? Ni más, ni menos. Y el hombre que dominaba ese artefacto-chicharra tomaba agua y estilaba su cuerpo.
El otro ser, que sacaba fuego de cuerdas sobre una guitarra verde, de diseño un tanto antiguo, yacía como un animal, movimientos bruscos, puro sentimiento puro.
Y además... sólo son dos... por si no lo dije antes, “sólo son dos”, no hay más y su ruido es como de mucho más. Los sentidos engañosos se burlan como el diablo. Es una muestra en la cara de que se puede hacer música chingona con lo poco que se tiene y con la gente que se atreve. Así. Nada más. No hace falta más.
Dany ándale... disparo de flash sale de tu mano, pero ahora es frente a esa cosa que le llaman batería y que sonaba como nueva. De nuevo los sentidos infernales.
Otra foto pero ahora con el hombre más mojado del mundo... Este es tu momento Dani, sólo tuyo...

“El diablo no es rojo” si... le atinaron... no lo es... ni el infierno está abajo ni el cielo arriba. Son momentos dentro de un@ mism@ en la misma vida, en la tierra y no sé en dónde más porque no conozco otra cosa. El lugar contaba con el equilibrio necesario, pues sino, el Casbah sería hoy MAD HOUSE... y ese equilibrio también nos ayudó a regresar al carro, a la carretera y a la casa. Pila(9) de lo que te perdiste. Mas tu boleto se vendió a la vuelta de la esquina.

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1- En ese mercado trabaja el “Camaleón” (compita y baterísta de Los Adixión) y como no pretendo meter gol (a propósito del mundial) ni hacer propaganda, emito el nombre.
2- El hombre que siempre trae una sonrisa y una buena vibra que ofrecer.
3- Daniel Vega. Hombre de Casa, baterísta de TRIPA. Muy buena onda el muchacho.
4- No tomamos café por lo regular, sólo que no llevábamos money suficiente para tomar tragos, que como bien saben están carísimos en los bares gringos. Además la valentía teníamos que agarrarla de algún modo.
5- Ray al que le gusta Cortázar y hasta lo imita.
6- La muchacha obregonence de carcajadas peculiares.
7- La que sigue aullando para no cantar.
8- Piel de cerdo frita que no puede faltar en la dieta del buen mexicano.
9- La niña del vestido rosa, garigoleado de lunitas y estrellitas.

El concierto fue el miércoles 21 de Junio del 2006 en el Casbah en San Diego CA.

Página Oficial de Hella

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