El tokín
La verdad no sé como describirlo. ¿Has sentido cuándo pierdes la noción del tiempo? Pues si a esta receta se le agrega una taza de deleite, un vasito de adrenalina entre rola y rola, tres cucharadas de imagenes, un pomo entero de presencia, un frasco de ruido, un puñado de alegría, una pisca de recuerdos, originalidad y autenticidad a granel… entre toda la cosecha de años de experiencia… y un no sé qué, que se transmite al ver y oír a esta bandota… eso fue, tal vez más, pero nunca menos. |